El arte es un camino a la expansión de la conciencia.

La magia, lo invisible como parte real de nuestro hábitat es también materia prima junto a los acrílicos, las velas, el cemento o las palabras para el desarrollo de mi obra, que es sólo el registro de mi evolución.

Exploro el material o la forma que necesite, para entender un poco más  mi entorno, mi gente.  Me llama la atención que las personas puedan ser tan violentas, o abandonarse al desamor, como también la excelsa vibración que provoca lo divino, el amor filial, la contemplación… me sorprende la gente perdida, la locura, la muerte, los suicidas, los deformes, los bellos, las putas, el sexo, la cuántica, los ovnis, las series espaciales, la ficción, las historias breves, la perfecta complejidad de los números, las profecías…

 

Las construcciones místicas están inspiradas en la cruz caída de la basílica de Lujan,  de hierro negro cargado de ofrendas, velas y ruegos, construcciones en torno a una seña divinal como significó el hecho mismo. Cada pieza está unida con aquella en todo su significado en diálogo con el cielo, tanto más cercano cuanto mas caído.
Las virgencitas, materializan las plegarias de los fieles. Los deseos más íntimos, el momento más puro de uno en confesión
Los objetos mágicos, cargados de nutrientes y semillas invisibles, irradian energía y mantienen vínculo con quien los adopta.
Los santuarios: el homigón se mezcla con huesos y carne de vaca frescos, y de semillas de huertas y flores, el ciclo de la vida, de la muerte y  la transformación de la materia. Obra orgánica q va mutando como jardín incrustado en una bola de cemento,  La eternidad, lo inmortal, estos santuarios de medidas variables pueden ser megaconstrucciones o diminutas esculturas bajo el nombre naturaleza.

Judith Villamayor, Julio 2008 (texto en construcción)

http://villamayor.com.ar